Aprendé cómo la fe inteligente transforma promesas en realidad
La Biblia revela que Dios no cambia. La alianza pactada con Jacob en Betel muestra que la promesa de Dios no depende de las circunstancias actuales, sino de su fidelidad en poner al Altísimo en primer lugar.
Al huir del pasado, Jacob se acostó con la cabeza sobre una piedra. Allí, el Señor hizo un voto con él:
Presencia garantizada: “Estoy contigo adondequiera que vayas”.
Multiplicación: “La descendencia se extenderá hasta los cuatro confines de la Tierra”.
Propósito: «Todas las familias serán bendecidas».
No aceptó la palabra pasivamente. Por lo tanto, reaccionó de inmediato. Al despertar, erigió la piedra como un pilar, derramó aceite sobre ella y estableció un pacto vivo. Además, se comprometió a dar el diezmo de todo lo que recibiera. En consecuencia, la bendición prometida se materializó de manera extraordinaria.
Muchos esperan a que la prosperidad llegue antes de buscar al Señor. Sin embargo, el ejemplo de Betel enseña el orden correcto: primero viene el voto de fidelidad, luego la victoria. De igual manera, la fe requiere materialización y sacrificio en el Altar.
No dudes ni por un instante de lo prometido. Si buscás protección, paz y una transformación completa para tu vida y tu familia, iniciá esta alianza hoy mismo a través de tu fidelidad. Participá en las reuniones de cualquier Iglesia Universal para obtener más información.
