La respuesta depende del lugar donde se libre la batalla.
Vamos a dar un ejemplo en la vida animal, si la pelea ocurre en la selva, entre árboles y tierra firme, el jaguar, el puma y el tigre tienen ventaja.
Si la pelea ocurre en el pantano o dentro del agua, el cocodrilo tiene ventaja sobre estos mamíferos mencionados anteriormente.
La fuerza no depende solo del adversario, sino del terreno donde se enfrenta. Lo mismo sucede en el Campo espiritual.
El ser humano puede ser fuerte en el mundo físico, material y visible. Pero los espíritus malignos actúan en el mundo espiritual, invisible y sobrenatural.
Por eso, cuando una persona intenta resolver problemas espirituales utilizando solo los recursos humanos, como el dinero, las emociones, los especialistas, los razonamientos, la política, la formación académica, la religión o las fuerzas naturales, termina luchando en el terreno donde los demonios siempre tienen ventaja.
Sin embargo, el Señor Jesús no nos dejó indefensos. Él nos entregó la Autoridad Espiritual para vencer toda obra del diablo y sus demonios. Está escrito:
Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño. Lucas 10:19
La raíz de la derrota de miles de millones de seres humanos en esta batalla espiritual es que no conocen este Versículo, ni Su Autor, ni Su Relevancia, ni Su Poder, ni la extrema necesidad de creer y usarLo, y por esa razón, están en desventaja en esta guerra, porque nunca han hecho uso de esa Autoridad Magnífica e infalible.
¿Por qué?
• Tienen el Arma, pero no La utilizan.
• Tienen el Derecho, pero no Lo ejercen.
• Tienen la Promesa, pero no La ponen en práctica.
Por eso continúan siendo víctimas de lo que deberían estar dominando. El Señor Jesús también Declaró:
Y estas señales acompañarán a los que han creído: en Mi Nombre echarán fuera demonios… Marcos 16:17
Observá que Él no Dijo que algunos podrían hacerlo. Él Afirmó que esta sería una señal de aquellos que creen. La liberación de los oprimidos no es solo una responsabilidad de los Pastores, las Esposas de Pastor o de los Obreros de la Universal. Es una manifestación de la fe viva de quienes usan la Autoridad recibida del Cielo de Dios, por medio del Sello del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo nos Revela en la Sagrada Biblia que toda batalla debe librarse en el terreno correcto.
Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Efesios 6:12
Tenemos el ejemplo de los siervos del rey de Siria que pensaban que Dios solamente tenía poder en las montañas:
… Sus dioses son dioses de los montes, por eso fueron más fuertes que nosotros; mejor peleemos contra ellos en la llanura, pues ¿no seremos más fuertes que ellos? 1 Reyes 20:23
Pero Dios Respondió:
… Porque los arameos han dicho: El Señor es un dios de los montes, pero no es un dios de los valles; por tanto, entregaré a toda esta gran multitud en tu mano, y sabrás que yo soy el Señor. 1 Reyes 20:28
¿Qué representa esto para nosotros? Las montañas representan el Altar natural. Representan Alianza y Vida con Dios. Representan la oración, el ayuno, la obediencia, la dependencia del Altísimo, la renuncia al pecado, la comunión con el Espíritu Santo y la práctica de la Palabra de Dios.
• Es allí (en la comunión) donde el Pueblo de Dios recibe Dirección, Fuerza y Sabiduría para actuar.
• Es allí donde la Autoridad Espiritual se fortalece.
• Es allí donde los demonios pierden ventaja. Porque las armas de nuestra guerra no son humanas, sino espirituales. Son la fe, la oración sincera, el ayuno, la obediencia, la justicia, la veracidad, la misericordia, la humildad, la perseverancia, la valentía y la gratitud.
Por eso…
• Cuando combatimos desde el Altar, somos más fuertes.
• Cuando combatimos en el Espíritu, somos más fuertes.
• Cuando usamos la Autoridad dada por el Señor Jesús, somos más fuertes.
Pero cuando descendemos al terreno de la carne, del orgullo, de las emociones descontroladas, de la desobediencia, de la indiferencia espiritual y de la religiosidad, permitimos que los espíritus malignos encuentren ventaja. Y de esa manera ocurre exactamente lo que el Señor Jesús Advirtió:
Mirad, Yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas. Mateo 10:16
Por eso, en esta Batalla Espiritual por la liberación de miles de millones de personas, no podemos entrar simplemente como espectadores. Debemos entrar como Siervos de Dios conscientes de la Autoridad y Responsabilidad que hemos recibido.
• No peleamos para obtener la victoria, sino desde la Victoria que el Señor Jesús YA conquistó en la Cruz.
• No vamos en nuestro nombre, sino en el Nombre del Señor Jesús.
• No dependemos de nuestra fuerza, sino del Poder del Espíritu Santo.
Y donde los demonios han oprimido, esclavizado y destruido vidas, el Poder de Dios Manifestará Liberación, Salvación y Transformación.
¡Despertá, Pueblo de Dios! La Autoridad ya fue concedida. La Victoria ya fue conquistada. Ahora es tiempo de usar la fe, subir al Altar espiritual y luchar en el terreno donde Dios nos hizo más fuertes.
… Toda autoridad Me ha sido dada en el Cielo y en la tierra. Mateo 28:18
Y esa Autoridad fue compartida con los que viven por la fe y obedecen Su Voz.
Nos vemos en la semana de la Batalla Espiritual, del Lunes 26 de Octubre al Domingo 1 de Noviembre.
Fuerza, Dios está con vos y yo también.
¡Nos vemos en la Iglesia Universal o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
