¿Por qué tantas personas pierden la fe en el camino? ¿Por qué se desaniman o terminan renunciando a sus sueños? La respuesta es simple pero profunda: no entienden el peso de su propia palabra.
Existe un poder real en lo que declaramos. Dios, al crear el universo, lo hizo mediante la Palabra; Su voz tiene el poder de traer a la existencia lo que no existe. Por esta razón, Dios busca personas de palabra. Aquello que sale de Su boca no vuelve a Él vacío, tal como lo declara el libro de Isaías:
«Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié.» Isaías 55:11
A pesar de que la sociedad actual no suele valorar la gravedad de lo que promete, la Palabra de Dios nos enseña la importancia de la integridad verbal:
«Moisés habló a los jefes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que el Señor ha ordenado. Si un hombre hace un voto al Señor, o hace un juramento para imponerse una obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca.» Números 30:1-2
Este pasaje hace referencia al valor del voto: una promesa sagrada de la que no hay vuelta atrás. Aquellos que no tienen una relación cercana con Dios suelen prometer y no cumplir, demostrando que sus palabras carecen de peso. En cambio, una de las características de quien pertenece a Dios es que valora, respeta y cumple lo que dice.
7 principios sobre el peso de la palabra
- Dios respalda a las personas que realmente cumplen lo que dicen.
- A Dios no le agrada el compromiso a medias; desaprueba que alguien prometa, haga un voto y luego no cumpla.
- Dado que Dios no miente, busca personas, honestas y alineadas con la verdad, dispuestas a defenderla sin importar las consecuencias.
- En la antigüedad, hacer un voto a Dios era una forma de «ligar el alma a una obligación». Escrito esta:
«Mejor es que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas.» Eclesiastés 5:5
- Ante Dios, una promesa empeñada era de carácter definitivo; la única opción válida era cumplirla.
- Dios toma en serio nuestras intenciones. Aun cuando una persona no tenga nada material que ofrecer, un voto sincero a Dios puede cambiar el rumbo de su vida.
- Grandes hombres de la Fe transformaron su realidad a través de un voto sincero:
- Jacob cambió su destino al comprometer su fidelidad si Dios lo guardaba en su camino: “Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimentopara comer y ropa para vestir,y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios”. (Génesis 28:20).
- Jonás, en la profundidad del vientre del gran pez, clamó e hizo un voto al Señor; Dios lo escuchó e hizo que el pez lo devolviera a tierra firme.
Entre otros. Todos estos hombres hicieron un voto con Dios.
La decisión está en sus manos, Cuando usted hace un voto a Dios con sinceridad, verdad y una entrega real de su vida, Él lo ve y lo acepta. Recordemos lo que declara el libro de Proverbios:
«La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.» Proverbios 18:21
Cada palabra que pronunciamos y cada promesa que hacemos, ya sea a Dios o a quienes nos rodean, lleva un peso.
La pregunta es: ¿Qué hará con el poder de sus palabras? ¿Decidirá, a partir de ahora, convertirse en una persona de palabra?
Para recibir mas enseñanzas como estas, acérquese al Templo de los Milagros, en Av. Eusebio Ayala Nº 4257 Km 5 , domingo a las 7 h, 9:00 h y 18h. o en una Universal mas cerca.
