La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz los unos con los otros. Marcos 9:50
La Sal como símbolo espiritual
En la Biblia, la sal representa al Espíritu Santo.
La sal física preserva, limpia, produce energía y da sabor.
El Espíritu Santo, la sal espiritual, genera la fe, preserva la Salvación personal, limpia el alma y da sabor a la vida.
Sin la sal física, los alimentos se corrompen; sin el Espíritu Santo, el matrimonio y la familia pierden fuerza, pureza, unión y paz.
… toda ofrenda (…) tuya sazonarás con sal, para que la sal del Pacto de tu Dios no falte de tu ofrenda. Levítico 2:13
… Pacto permanente delante del Señor… Números 18:19
La salera tan sagrada como las ofrendas, esto es tan cierto que los sacrificios y votos debían ser salados.
Eliseo conocía su simbolismo espiritual y lo usó para ejercitar su fe y sanar las aguas amargas de Jericó (2 Reyes 2:21).
La Terapia del Amor ha sido esta Sal
El matrimonio necesita esta “sal” para mantenerse fuerte y blindado:
La Salvación personal y la vida con Dios
El Espíritu Santo nos revela cómo usar la fe, temer y relacionarnos con Dios. Sin Él, la vida espiritual se vuelve insípida y la vida amorosa inestable.
El matrimonio realizado y blindado
La Sal del Espíritu Santo da sabor a la relación, fortalece la alianza y protege contra la corrupción del pecado y las tentaciones.
La familia unida y en paz
La Sal espiritual produce paz, alegría y placer en estar juntos en los buenos y malos momentos. Cuando el Espíritu Santo habita en un matrimonio, la paz fluye y se transmite a los hijos, a los amigos, y a toda la familia.
Los hijos como Hijos de Dios
La Sal preserva la generación futura. Con el Espíritu Santo, los hijos son guiados en la fe y protegidos de los engaños del mundo.
El Señor Jesús Dijo:
… Tened sal en vosotros… Marcos 9:50
Esto significa que cada matrimonio debe buscar y mantener la Presencia del Espíritu Santo en su unión.
Sin la Sal del Espíritu Santo, el matrimonio se vuelve sin sabor, sin energía, sin pureza y sin alianza. Con la Sal, el matrimonio se convierte en una unión blindada, llena de paz, paciencia y objetivos en común, que preserva el alma de ambos para la Eternidad.
Viviane y yo vamos a cumplir 34 años de casados el 25 de Julio, y somos realizados en nuestro matrimonio. El secreto de nuestra felicidad, unidad y fidelidad es que no falta la Sal del Espíritu Santo en nosotros y entre nosotros. El regalo que deseamos de ustedes es que valoren y busquen esta Sal para su alma y vida amorosa, porque de esta manera eso se reflejará en su familia y en la Iglesia (comunidad).
Gracias por su Bendición y oración, que Dios los Bendiga de igual manera que desean y determinan para nosotros dos.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas
