Tocad trompeta en Sión, promulgad ayuno, convocad asamblea, reunid al pueblo, santificad la asamblea, congregad a los ancianos, reunid a los pequeños y a los niños de pecho. Salga el novio de su aposento y la novia de su alcoba. Entre el pórtico y el altar, lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: Perdona, oh Señor, a tu pueblo, y no entregues tu heredad al oprobio a la burla entre las naciones. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: «Dónde está su Dios»? Joel 2:15-17
Las cosas de Dios son simples, pero al hacer lo que nos pide, debemos hacerlo con fe para que dé resultado. No podemos pretender revelar a Dios a través de nuestras vidas solo con las bendiciones que Él nos da, sino con nuestro carácter.
Al tener sinceridad y poner de nuestra fe, el Señor hace Su Parte y actúa.
Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Joel 2:28
En este pasaje, vemos que Dios quiere usarnos a todos y no hace acepción de personas, pero también vemos división de tres grupos diferentes:
Hijos e hijas:
Quien ya es hijo, tiene actitudes diferentes y asume una fe inteligente.En base a su obediencia y fidelidad, actúa conforme a lo que está escrito.
Su carácter refleja al Padre.
Ancianos:
Personas con mucho tiempo de iglesia que suelen tener experiencias con Dios, pero debido al tiempo que pasa, se acomodan y dejan de luchar por los Sueños de Dios.La realidad es que no hay fecha de caducidad para quien es siervo.
No es la edad o el tiempo de iglesia que nos excluye de Sus Planes, sino nuestra propia falta de visión.
Jóvenes:
Lo que Dios más desea es que uno pueda verse como Él ve.
La visión de Dios es hacer que vivamos Sus Sueños.
