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Portada » “Me dieron por muerto ocho veces”

“Me dieron por muerto ocho veces”

3 enero, 2023No hay comentarios Testimonios
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Kissia Soares conoció a Laércio Lima cuando era adolescente, en la iglesia, hace 27 años. “En ese entonces yo había decidido establecer mi vida en lo que dice la Palabra de Dios. Pero él seguía haciendo las cosas según su propia voluntad. Y eso trajo algunas consecuencias en el transcurso de nuestra vida”, ella recuerda.

Por su parte, su esposo explica: “En realidad, cuando uno pierde el temor, comienza a creer que sus propias elecciones son las correctas. Fue lo que me sucedió. Entré al mundo de los vicios, las mujeres, las bebidas y las fiestas. Así uno deja también de cumplir los compromisos en la casa y no cree que la Salvación sea real. Yo usaba incluso la Palabra de Dios para justificar los errores”.

En medio de la pandemia, Laércio contrajo el virus COVID-19 y tuvo complicaciones. Según Kissia, el período entre la internación en terapia intensiva hasta que lo intubaron fue muy corto. “Él no respondía a la mayoría de los tratamientos. Y los procesos infecciosos lo afectaban con gravedad. La máquina era la que respiraba por él. Sufrió varios paros cardíacos. Tuvo hemorragias, perdió sangre por el lugar de la incisión, la laringe y la boca. Contrajo infección urinaria y le hicieron hemodiálisis desde la primera semana”, relata.

Por su parte, Laércio dice: “Para que tengan una noción de la gravedad, mi historia clínica tenía aproximadamente 1.500 páginas. El pronóstico era sombrío, los médicos no consideraban mi caso como algo normal”.

“Tuve que tomar una decisión”, señala Kissia y agrega: “O me entregaba al sentimiento del miedo, de la inseguridad, o usaba la fe y la Palabra que siempre tuve en mi vida como base. Entonces, hice mi Hoguera. No tenía forma de esperar a que la campaña llegara, yo tenía que encontrar a Dios. Necesitaba la respuesta en aquel momento. Estábamos viviendo solos mis tres hijos y yo. Solo tenía mi salario y el de él. Y, entonces, yo di mi todo. No lo pensé dos veces. Ese sacrificio fue por el alma de él, fue la oportunidad de pedirle a Dios que le diera una nueva oportunidad. Y al día siguiente de haber subido al Altar, mi esposo salió del coma. Nadie lo podía creer”.

Laércio así recuerda ese día: “Cuando volví del coma, había una junta médica alrededor de mi cama y una de las enfermeras le preguntó al doctor: ‘¿Usted conoce a Laércio?’, y el médico la miró y le dijo: ‘Él murió dos veces en mis manos’”.

Además, señala: “En el período en el que estuve en coma, sentí el dolor de saber que no había vivido una vida con Dios. Cuando recobré la conciencia, pensé: ‘¿Y ahora? ¿Hacia dónde va mi alma?’ Yo creía que era un hijo de Dios, pero en realidad no lo era”.

Por eso, luego de sobrevivir a esa situación, él decidió cambiar: “Quería tener un encuentro con Dios y nacer de nuevo. Entonces, fui a la iglesia en silla de ruedas a entregarle mi vida. Hoy tengo la certeza de mi Salvación y no le tengo miedo a la muerte”.

Por último, su esposa subraya: “Ahora todos los días, cuando nos despertamos, abro los ojos y digo: ‘Gracias por un día más en el que vamos a glorificar Tu Nombre’”.

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