En estos 37 años de Caminata con mi Padre Celestial, aprendí algo que me gustaría compartir con vos: las 7 cosas que todos debemos pedir a Dios.
Hay cosas que las experiencias, la superación, el dinero, los títulos y las conquistas pueden proporcionarnos, pero hay otras que solo Dios puede darnos y que hacen toda la diferencia.
1. Fe
Valorá tu fe por encima de todo y pedile a Dios que te ayude a conservarla. Porque cuando la fe está basada en la Palabra Viva, los problemas no tienen la última palabra y los desafíos y el miedo no te dominan.
Las tormentas, las persecuciones y las dificultades que pensabas que surgían para destruirte pueden volverse experiencias que te enseñen a depender más de Dios, a madurar en la fe y a ser aún más Usado por Él.
El Señor Jesús Dijo: “… No temas, cree solamente”, Marcos 5:36.
2. Sabiduría
Pedile a Dios sabiduría para saber cuándo hablar, cuándo callar, cuándo actuar y cuándo esperar.
No siempre gana quien sabe o grita más; muchas veces vence quien piensa con fe, escucha la Voz de Dios y actúa con firmeza y humildad de espíritu.
El Señor Jesús Dijo: “… cualquiera que oye estas Palabras Mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio”, Mateo 7:24.
3. Salud
No Le pidas solo grandes superaciones o conquistas, sino también algo aparentemente sencillo:
• Tener un sueño reparador.
• Abrir los ojos por la mañana, respirar profundo sin dolor y tener fuerzas para orar, meditar y levantarte.
• Poder cuidar de vos mismo y de los tuyos.
• Ayudar al prójimo.
• Vivir sin limitaciones físicas.
Porque cuando te falta salud, muchas cosas que parecían importantes dejan de tener valor.
El Señor Jesús Dijo: “… Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, Juan 10:10.
4. Familia
Pedile a Dios que guarde a tu familia. El hogar debe ser un lugar de descanso, seguridad y paz, donde un abrazo pueda decir lo que mil palabras no logran expresar.
Podés conquistar muchas cosas en la vida, pero ninguna conquista compensa perder a quienes amás.
El Señor Jesús Dijo: “… lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe”, Mateo 19:6.
5. Gratitud
Aprendé a agradecer antes de pedir. Porque quien no aprende a agradecer en lo poco, difícilmente disfrutará lo mucho.
He conocido personas en Argentina que tienen mucho y viven amargadas, mientras otras tienen poco y viven en paz y alegres. Muchas veces la diferencia no está en lo que tenés o sabés, sino en la forma en que ves y tratás a los demás.
El Señor Jesús Dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el Reino de los Cielos”, Mateo 5:3.
6. Perdón
Pedile a Dios que te ayude a soltar el resentimiento, la tristeza, las decepciones sufridas o el rencor que cargás en silencio.
El odio, la bronca y el resentimiento son como piedras que decidís cargar esperando que le pesen y le causen dolor al otro, pero quien las carga y se lastima sos vos.
Perdonar no significa aprobar lo malo que te hicieron, sino dejar de permitir que aquel mal siga gobernando tu corazón, debilitando tu fe y ensuciando tus ojos.
El Señor Jesús Dijo: “… perdonad, y seréis Perdonados”, Lucas 6:37.
7. Paz
No esa “tranquilidad” aparente que se muestra en las redes sociales, sino la Paz que proviene de Dios, que brota de un corazón liviano y de una fe pura, y que permite dormir con la conciencia tranquila aun en las dificultades.
Porque es posible tener mucho en las manos y, al mismo tiempo, tener el alma vacía y el corazón pesado.
El Señor Jesús Dijo: “La Paz os dejo, Mi Paz os doy; no os la doy como el mundo la da…”, Juan 14:27.
Dios no nos Prometió una vida sin problemas, sin desafíos, sin decepciones ni contratiempos; tampoco una vida definida por las conquistas materiales. Sin embargo, nos Prometió Su Presencia, Su Dirección, Su Fuerza, Su Espíritu, Su Sabiduría y la Vida Eterna si permanecemos en Él.
Por eso, conservá tu fe, pediLe sabiduría, cuidá tu salud, abrazá a tu familia, agradecé cada día, aprendé a perdonar y, pase lo que pase, jamás sueltes tu paz.
Podés perder muchas cosas o personas, pero si conservás tu fe en Dios de forma Bíblica, inteligente y práctica, todavía tenés lo esencial para la Vida Eterna y para volver a recomenzar.
Jesús Respondió, y le Dijo: Si alguno Me ama, guardará Mi Palabra; y Mi Padre lo Amará, y Vendremos a él, y Haremos con él Morada. Juan 14:23
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas

