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Portada » El bautismo con el Espíritu Santo, mucho más que un milagro

El bautismo con el Espíritu Santo, mucho más que un milagro

11 mayo, 2026No hay comentarios Contenido de fe
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La persona que no recibió el Espíritu Santo tiene fe para algunas cosas. Tiene fe para ser curada de una enfermedad, pero sigue con depresión, ansiedad, tristeza y vicios. ¿Por qué? Porque la fe que tenía era solamente para ser curada; por este motivo, hay personas que tienen fe para algunas cosas, pero su vida continúa de la misma manera.
Tuvo fe para alcanzar la cura de una enfermedad, pero no alcanzó la verdadera felicidad. A diferencia de aquel que no solo tiene fe para ser curado, sino que tiene fe para vencer las injusticias, las dificultades y el desánimo; una fe para permanecer hasta el último día de su vida y no solamente para alcanzar un milagro.
Esa es la gran diferencia: vivir por la fe. Aun en medio de las dificultades, continuar creyendo y confiando. Pero no todos tienen esa fe, sino aquellos que fueron bautizados con el Espíritu Santo. Por eso la importancia de recibirlo.
La Palabra de Dios dice:

«Mas mi justo vivirá por la fe; y si retrocede, mi alma no se complacerá en él.» (Hebreos 10:38)

La persona que tiene el Espíritu Santo vive por la fe y no retrocede, no se desanima, ni desiste. Quien tiene el Espíritu Santo no depende de las circunstancias, de lo que ve o escucha; depende de lo que Dios colocó dentro de ella, depende de la Palabra de Dios.
Quien se aflige y se deprime al ver los problemas de su alrededor, se desanima. Pero quien tiene el Espíritu Santo posee una fe sobrenatural: no se deja llevar por lo que sus ojos ven, cree que Dios le dará una salida y la victoria en medio de los problemas.

«No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.» (2 Corintios 4:18)

Nuestra mirada debe estar en lo eterno, en la salvación de nuestra alma. Nuestros ojos nos pueden mostrar el problema, pero la fe nos muestra que venceremos esa situación.

«Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman.» (1 Corintios 2:9)


Esta promesa es para aquellos que lo aman, independientemente de si esperan un milagro o no, porque Dios no se limita a la solución de un problema. Y si lo amamos de hecho y de verdad, nunca lo abandonaremos. Dondequiera que estemos, nuestras actitudes serán las de un verdadero cristiano y Dios hará en su vida todas las cosas que aún no fueron concluidas. Pero para tener esa fe racional, es necesario recibir el bautismo con el Espíritu Santo, pues la fe natural no comprende las promesas divinas.


Pues escrito está:

«(…) el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.» (1 Corintios 2:14)

El hombre natural no acepta ni percibe lo que proviene del Espíritu de Dios, porque para él son necedad y no las puede comprender.

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